GEPE Y LA NECESIDAD DE SUBLIMAR
23/01/2006

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Daniel Riveros (a.k.a Gepe) nos recibe en la puerta de su casa, tratando de que el perro que viene tras él no se nos escape por la reja entreabierta. A juzgar por su aspecto, pareciera que le interrumpimos una relajada tarde primaveral. Sin embargo, se muestra amable y locuaz. Pareciera, también, que Gepe fuera un tipo más bien familiar. O al menos se sintiera comodísimo en una casa donde se respira tranquilidad. Tanto así que las preguntas y respuestas surgen de forma espontánea en el fresco jardín donde nos hemos acomodado. Incluido su perro.

Resultado: una distendida conversación que tal como la cadencia de sus canciones, se movió desde todo su trabajo y su nuevo disco “Gepinto” (Quemasucabeza, 2005), hasta el folclor y la tonada, los apagones, el fluxus, algunos programas de radio, el lo-fi, Michael Gira, el pop y el noise.
¿Delirante, no?No creas. Totalmente racional.

¿Crees tú que perdiste cosas con el cambio de sello desde Jacobino Discos a Quemasucabeza o son dinámicas distintas?

Yo creo que no perdí nada, porque igual sigo estando en los Jacobino. O sea, en Jacobino no sacamos discos porque nadie tiene el suficiente capital como para hacerlo, pero seguimos haciendo tocatas, los cabros siguen tocando, y lo de Quemasucabeza fue 100% beneficio, porque gané en cobertura –salí en varios lados- y el disco quedó bien grabado, se escucha bien. Aparte, el Rodrigo (Santis) dejó hacer realmente lo que quisiera. Yo podría haber hecho cualquier cosa: desde el diseño del cd hasta... todo.
Con los Jacobino, se trata de más que nada de generar una identidad de colectivo que de sello discográfico, porque es bien difícil hacerlo, en cuanto a términos de plata.

En Gepinto es evidente que hay un gran salto en la producción, en el sonido, en la calidad de los arreglos. Incluso hay gente que piensa que te has alejado de la raíz precaria del principio y de lo que haces en vivo, que casi siempre es algo menos pulcro, más improvisado. ¿Cómo crees tú que es la interacción que hay entre lo que quedó registrado en el disco y lo que haces en vivo comúnmente?

Es que igual grabamos en vivo el disco. O sea, todas las canciones están grabadas con una base, tocando como mínimo dos personas a la vez, o voz y guitarra al aire. Las cinco primeras, por ejemplo, están grabadas en vivo y después les fuimos agregando cosas encima. Había que probar, porque siempre uno anda haciendo cosas lo-fi porque dice que no tiene los medios y, bueno, cuando se tienen, ¡para que seguir haciendo lo mismo! Es mejor probar y después, por ejemplo, al otro disco, ver cual fue la experiencia más beneficiosa.

Sí, a mí también me han dicho “Oye, igual se perdió un poco”, pero quizás ganó en otras cosas. El que suene menos lo-fi puede ser más interesante a otra genteque no está tan compenetrada con ese mundo, aunque de todas maneras igual siga siendo lo-fi dentro de todo, porque hay cosas que están desafinadas, hay errores en la ejecución, entonces sigue teniendo un poco ese… cariz.

¿Había una intención, entonces, de darle harta importancia a la producción?

Si, completamente.

Y lo precario de antes ¿era por opción o por recursos?

Mmmm, por ejemplo para el “5x5” (Jacobino Discos, 2004) yo grabé 11 canciones y 4 eran medias fomes. Así que dejé 7, las más importantes. Y fue un trabajo largo. Grabé con un amigo y no cachábamos mucho, entonces fue harto tiempo tratando de ver cómo se hacían las cosas, qué arreglos poner; de hecho para “Namás” estuvimos meses, mientras grabábamos otras cosas. No fue algo que grabamos en un fin de semana y ¡ya, listo!, sino que fue un trabajo súper largo y que en realidad sonó así porque… la tarjeta de sonido tenía un ruido y cosas de ese tipo, pero para nosotros hubiera sonado lo máspro posible, tratábamos de hacer nuestro máximo esfuerzo.

Quizás el lo-fi de “5x5” venía dado porque era un disco más solitario –tu tocaste casi todos los instrumentos-, la guitarra y tu voz llenaban casi todos los espacios, pero en “Gepinto” ¿Cómo fue el trabajo de composición? Lo pregunto en cuanto a la participación de Pablo Flores, Sebastián Sampieri y de Santis, también, como “ingeniero”.

En el 80% yo hago la canción y luego voy donde ensayamos y ellos (Pablo y Sebastián) empiezan a tocar cualquier cosa arriba. Entonces yo les digo: “Ah! está bueno esto” y así le vamos agregando cosas y vamos proponiendo entre los tres. Igual ellos tiene súper buen oído y tienen hartos instrumentos para probar. También a veces yo llego: “¡Ya, hagamos esto!.. con este arreglo y todo”. Las canciones siempre nacen de mí, las hago solo, con el teclado o la guitarra, pero igual hay un trabajo de grupo. Lo que pasa es que somos súper amigos, entonces no hay nada que no podamos compartir, no hay ni un recelo de nada, de que “las canciones son mías”. Aparte a ellos les gusta harto.

La mano del Santis fue súper importante para todos los ruidos, bases, cosas así. Por ejemplo, en la primera canción del disco, yo le dije que hiciera una introducción a partir de algo que yo le grabé. También hay una canción que quedó fuera del disco que se llama “Uno a Uno” que él le hizo la base entera, que no la grabamos –pero la vamos a estar tocando en vivo- porque se echó a perder una nota del teclado y sonaba mal. También todos esos ruidos por abajo que hay en “Estilo Internacional”, o esas voces que se repiten, todo fue idea del Santis. Yo creo que él es el cuarto integrante. De todas maneras.

Tu explicabas que “Gepinto” se podía dividir en tres partes: la primera con unas canciones más pop, la segunda de canciones más íntimas y la tercera donde está todo lo más experimental, los ruidos y arreglos electrónicos. Eso es en la forma, pero en el fondo ¿Cuál crees tú que es el punto que unifica el disco y, en realidad, todas tus canciones?

Hay una idea transversal que pasa por las letras, por la calidad de la composición. Por ejemplo, yo no ocupo más de cinco notas dentro de la canción, de hecho, por lo general son cuatro. Siempre hago canciones que son como un bote (explica emulando con la mano el vaivén de un bote en la mar), como “Los trapenses”. Eso es una cosa transversal, una forma de composición que he adoptado. Por otro lado, las letras. Es decir, sobretodo las letras. Todas parten de lo mismo o tienen la misma relevancia. No hay ninguna canción que yo diga: “la letra, filo no más”.

¿Alguna canción que te gusta más por sobre las otras?

“Nihilo” es mi favorita y la ultima del disco, “Guinea”

¿Por el resultado o por una cosa más personal?

“Nihilo” me gusta porque la canción la partí haciendo solo y los cabros dijeron “¡espérate un poco! Y una vez estuvimos como dos horas tocando la canción (comenta riendo, mientras imita la telaraña de ruidos con sus manos). Yo después dejé de tocar y éstos estaban en otra. ¡Es que es una cosa de amistad absoluta! Primero yo, después está el Pablo que hace los ruidos con la voz y después el Sebastián que deja la cagá atrás con el fruity loops. Por eso para mi esa canción significa algo, emocionalmente.

“Guinea” me gusta por como quedó. La hice súper rápido. Es como “Nahuel”, que la hice en 15 minutos. Iba caminado por la calle y me acordé de ese nombre, entonces escribí la letra rápido, sin tener la melodía y después tomé la guitarra y salió al tiro.

CHILE, PAIS DE POETAS

¿Cómo surge tu encuentro con el folclor? ¿Hay ahí algo casual o hubo un trabajo consciente de investigación o rescate?

Partió como algo casual, pero después se convirtió en una obsesión. Una vez en el 2000 escuché el tema “Angelita Huenumán” en la casa de un amigo y fue genial, algo demasiado bueno, algo que, más allá de sentir que la música era demasiado rica de lejos, es bonita de cerca, porque te es familiar, primero que nada; se siente muy familiar, aunque tu hayas escuchado heavy metal toda tu vida. Es una sensación extraña en que se unía la música con todo. Después caché un programa que lo debería escuchar toda la gente a la que le gusta la música con cajón, con ruidos, porque no hay ninguna distancia entre Glenn Branca o Tim Hecker y lo que salía en este programa (que lo dan a las 1 de la tarde en la radio de la Usach y lo conduce la profesora María Sánchez), que toca cosas demasiado rebuscadas. Por ejemplo, unos temas de unos viejos que tocan en una Iglesia de Chiloé como unos villancicos… ¡y que la cagó!, o música con palos, golpeando unas ollas, cosas así. En este programa le hacían propaganda a una disquería que se llama “Discomanía”, que queda ahí en 21 de Mayo en una galería y que vende folclor desde hace 50 años y tiene vinilos, por ejemplo, de Millaray, que es súper antiguo, incluso antes de Cuncumén, que fue el primer grupo que recopiló. Ahí descubrí a Osvaldo Jaque, que debe ser el recopilador más estudioso, y meticuloso. Por ejemplo, dentro de la tonada, el hace 7 u 8 subdivisiones, como la tonada oftalmológica, la tonada dérmica, etc, de acuerdo a lo que hablan las letras. Porque en lo musical, el folclor de Chile, Argentina, Uruguay, hasta Bolivia, todo tiene que ver con los juglares españoles, entonces en esto no hay mucho que analizar, fue una derivación natural de eso, pero en las letras… ahí está todo lo novedoso, ahí se refleja que Chile es un país de poetas y no va a ser nunca un país de músicos. Dentro de nosotros no hay una idiosincrasia creativa musical, sino una cosa más temática, de letras, de concepto.

En tu trabajo hay una reabsorción de las esencias y a la vez un adhesión de diversos elementos a modo de pastiche, influido, por cierto, por la cultura y los tiempos en que vivimos. ¿Cómo te sientes con la etiqueta de neofolclor o de folk de vanguardia que te han colgado?

Yo creo que es folclor pop. Porque folk es algo que yo no hago. Folk es… Bob Dylan. Aunque igual hay unas canciones media Nick Drake que tengo, pero no creo que prime eso. Yo creo que lo mío es como tonada. Y sí, yo creo que neo puede ser, porque igual es como una “falta de respeto” al origen. Ya no estamos con las mismas condiciones ni musicales ni estéticas ni sociales. Más bien, yo digo que es folclor pop, porque el pop a mi me encanta. Me encanta Talk Talk, Pet Shop Boys, etc, los que hacen las canciones 4 estrofas, un estribillo, un puente, etc, la estructura clásica.

De todas maneras, hay canciones que no son folclor para nada, como “Sal”, “Nihilo”, que son más como esa ondita Low. Yo creo que Low es el primer grupo cantado que me gustó, porque Sonic Youth yo lo veo como más instrumental. Low y Yo La Tengo.

“Que escribir canciones sea una terapia para mi, no quiere decir que yo sea deprimido. Todo lo contrario”

Con respecto a las canciones, ¿Crees tu que es necesario tener una experiencia vital intensa para hacer buenas canciones?

(piensa un momento) No creo, porque uno tiene vidas relativas. Por ejemplo, Michael Gira, de Swans: él estuvo en la cárcel harto tiempo, se arrancaba de su casa cuando era más chico, era ladrón, drogadicto, y hacía la música que hacía. Nick Drake, por otro lado, era un tipo introvertido, con una vida más normal, burgués clase media (como la que creo tener yo). Entonces las dos cosas se compensan.

Michael Gira lo que trataba de hacer era sentar las bases de sus teorías caóticas, por decirlo de alguna manera, y Nick Drake generaba el espacio estético necesario para compensar su… decadencia (que es como lo que trato de hacer yo) o como tratar de ordenar las cosas y verlas de lejos. Es un ejercicio bien intelectual.

Siempre en el arte hay una intención, ya sea de libertad de expresión creativa, de poder experimentar o bien de terapia catártica, de exorcizar ciertos fantasmas interiores. Por ejemplo, cuando en el tema “5x5” dices “Sabiendo de cosas graves / se aprende de lo simple”, pareciera que estás compartiéndonos una reflexión, ¿Cuál es la necesidad de hacer canciones?- si es que la tienes- , ¿Qué te mueve a hacer canciones?

(piensa) Pueden ser los errores. Es que uno necesita sublimar, pero a mi me gusta sublimar no escondiéndolo, sino abriéndolo más, diciéndolo más, eso es tal cual como lo estaba pensando. De repente muere alguien y es tan complejo, pero, en el fondo, es súper simple: “¡se murió no mas! dejó de vivir”, aunque en realidad se abre un hoyo gigante, porque para cada uno es diferente, entonces es un hoyo súper complejo. Bueno, eso debe ser lo más terrible, pero hay otros hechos significativos, que son súper simples: que te pateen o… pasa también cuando se corta la luz. Es raro que se corte la luz, para mí desde chico es una experiencia existencial fuerte (risas), es como “Oh!, no funciona nada”, puede ser el caos, pero están todos en sus casas, en silencio, apenas prenden una vela. Yo creo que de esas se pueden sacar cosas súper complejas. Y las cosas son a la vez complejas y simples. Entonces, sí: hay una necesidad de hacer canciones y de explicar las cosas, pero explicarlas a la misma altura de lo que son, apropiarse de códigos y hacerlos de uno. Lo mío es “ta-ta-ta-ta-ta-ta”, hablar tal cual se piensa… sí, porque uno no piensa lógicamente, ni con comas ni puntos ni bien redactado. Los signos de las palabras no son objetivos, entonces por eso pienso que los poetas hablan más la verdad que otra gente… que los historiadores, por decirte…porque tratan de relacionar el lenguaje de manera más directa con los sentimientos, con la verdad en el fondo. Y que escribir canciones sea una terapia no quiere decir que yo sea deprimido. Todo lo contrario.

“Todo el arte pasa por una cosa racional”

Por ahí, leía una entrevista a Stephen Merrit de Magnetic Fields en que decía que él siente que hace pop porque las canciones y las letras se le aparecían en la calle o cuando iba a los bares y se ponía a escuchar lo que la gente hablaba. Por ejemplo, en tu canción “Canasto” hay una mirada bien cotidiana, emparentada con lo naturalista, ¿Dónde, principalmente, está lo pop en Gepe? , ¿Cómo es el pop de Gepe?

Primero, en lo que escucho. El pop siempre ha estado presente. Yo no creo que tu o nadie empezó escuchando a John Cage. Es casi imposible. Hay dos formas de verlo: una en que uno puede decir: “el pop es la mejor música” o, dos,porque es con lo naciste y ocuparlo como fórmula. Porque puede que a mi no me guste el pop, pero que lo ocupe como fórmula (que es lo que hacen los Sonic Youth un poco, porque ellos quizás pueden estar más relacionados con el noise o con cosas más abstractas, pero en el fondo todos los discos oficiales, de Geffen, son como tomar la masa de ruido y hacerlo canción). Yo más que nada me relaciono con el pop como fórmula. De hecho cuando escucho el “69 canciones de amor” (69 Love songs, Magnetic Fields, 1999, Merge)como que unoestudia como se hacen las canciones. Ese disco tiene muchas canciones, de todos los estilos, más encima con distintos registros de voz, con muchos instrumentos.

Por ejemplo, 3 discos pop hitos para mi son: 69 Love Songs, en cuanto a composición y a todo lo que puede llegar a ser el pop y nada más que eso; el Riot on an empty Street de The Kings of Convenience (Astralwerks, 2004), como sonido, por como está equalizado todo, y como forma de inspiración el Smile de Brian Wilson o de Beach Boys (1967, Capitol). ¡Ese disco es brillante… es pop progresivo! Es una obra a la vez conceptual unitaria, a la vez son canciones individuales. Y pasa el tiempo y sigue estando en lo más alto. Ahí se ve la gente que es genio o tiene momentos de lucidez fuera de lo común. Y a pesar de todo lo pop que tienen, son discos complicados. (…) Yo no creo que el arte de Jackson Pollock, por nombrarte a uno, sea una cosa meramente intuitiva. ¡Para nada! Yo creo que lo debe haber pensado demasiado tiempo. Quizás primero chorreó, ¡paf!, pero al tiro hizo un esquema mental del asunto. No creo que pase por una cosa solamente intuitiva. Creo que la Violeta Parra o el John Cage o los grandes compositores del mundo descubrieron cosas, pero después siempre le dieron el filtro racional. Tienes un fluir de cosas, como un arco que se abre y se mete en la cabeza, pero eso sale de manera ordenada racionalmente. Yo creo que todo el arte pasa por una cosa racional. Y así funciona. El Fluxus, por ejemplo, es súper racional, conceptualiza todo. De hecho, el concepto va delante de la obra. Y uno cree que el fluxus es súper loco, súper… intuitivo, sí, intuitivo, y no poh… es súper intelectual. Por eso yo encuentro que el surrealismo es una corriente menor, no en cuanto a concepto ni a impacto, sino a la obra misma. Encuentro que las obras no son tan buenas como el concepto mismo de surrealismo.

En el tema de las letras, a pesar de lo cotidiano, de la mirada parcialmente naíf, hay cosas cósmicas, media psicodélicas (“sostenme la cabeza en una mano”), sobre la interacción de los elementos, de las palabras, de los colores. ¿Tú crees que ese nivel de abstracción hace que las canciones se vuelvan atemporales?

Encuentro que en el idioma español cantar en verbo infinitivo es una mugre. A mi me carga eso de (cantando): “Yo estoy acáaa / viéndote volaaar”. Al ocupar las conjugaciones infinitivas se diluye todo, encuentro que son palabrasabiertas; es mejor explicar todo, pero a la vez que se desindividualizen. Es una fórmula. A mi lo que me cuesta son las letras, la música me sale rápido. Y le doy una y otra vuelta, me cuido de no decir ciertas palabras, de conjugar ciertos verbos, tratar de no ser mamón, por sobretodo (risas). Por ejemplo, un tipo que está al borde de la mamoneria y de lasbuenas letras, pero que no le resultan tanto tanto es el loco de Lucybell (Claudio Valenzuela), porque yo creo que igual tiene buenas letras, pero… abstrae todo tanto que vuelve las cosas demasiado… sobrexpresivas, que al final hacen una madeja de cosas que no explican nada.

El idioma español hay que tratarlo con mucho cuidado, porque es súper imperfecto. Por ejemplo, una oración que en español digo en 8 palabras en inglés la digo con 4, y los alemanes la pueden decir en una palabra con prefijo y sufijo. Entonces esa forma de lenguaje que es más sintética, explica las cosas de manera más clara.

Ante el lanzamiento de “Gepinto” en una Sala Master repleta, ante la buena acogida que has tenido en la prensa y ante todas las expectativas que había en el Festival Neutral sobre tu show, ¿Cómo es tu relación con el éxito?

(Tras un momento de silencio) Es que yo igual soy ambicioso. Materialmente y espiritualmente. Me gusta disponer de las cosas, no cosas materiales, ni las máquinas más caras, pero yo quiero que ensayemos 8 días seguidos, 7 horas, entonces yo soy súper sistemático en ese sentido. Y también ambicioso espiritualmente, porque a mi me… ¡cargan todos los grupos! , ¡soy súper odioso! Me carga…. Me carga…. ¡mejor no lo digo! (risas). Te digo los que me gustan, mejor. Me gusta mucho, y yo te puedo argumentar todos los puntos de vista de porque me gustan, Perrosky, porque me gusta la Javiera Mena, porque me gusta Mostro, Golden Baba, Fredi Michel. Y soy súper claro en ese sentido.

Coincidentemente harta gente del Panorama Neutral…

La curatería del Santis (risas). Pero coincidencia porque yo no hice nada. Pero volviendo al tema, igual ahora han salido hartas cosas. Por ejemplo, hay una propuesta del sello Feria Music, que es el sello de la Feria del Disco para editar “Gepinto” en todo Chile y los tipos se encargan de hacer promoción y todo. Aparte, estuve también con un product manager de Universal y estaba interesado en sacarlo afuera. Y yo encuentro bueno que pasen esas cosas, porque son equivalentes a todo el esfuerzo que uno ha hecho y a la magia, lo especial, que pueda tener. Yo creo que mi ambición de éxito va a la par con lo que está pasando, o sea, uno siempre quiere un poco más. A mi me encantaría vivir de la música…obviamente todavía no se puede, pero algún día. Yo pienso que uno debe ir forjándose pequeñas metas. Por ejemplo, yo nunca pensé que iba a cantar solo, siempre pensé que iba a estar atrás de un grupo, después pensé que me encantaría tocar en un lugar de tal magnitud, que hubiera 200 personas, que me gustaría salir fuera de Santiago, lo hicimos, y así. De a poco se va logrando cosas. Nunca he ido patrás. Y eso es lo mejor.


Cristóbal Cornejo

Fotos, cortesía Quemasucabeza

www.quemasucabeza.cl