Otra cosa es con guitarra
Para
cantar lo que más duele, lo que más se quiere
y a lo que más se teme, no hacen falta efectos
millonarios. Para hacer canciones conmovedoras
y simples, sólo basta una guitarra. Como
la de Gepe en su debut “Gepinto”. Pura electricidad
desenchufada.
(ir
a nota original)
La
buena música siempre tiene algo
precario. Un acorde que te pone los pelos
de punta, un cantautor parado frente a
su público cantando lo que no le
diría a nadie en voz alta, la simpleza
de dejar de lado los efectos para rasguear
con rabia.
Por
eso, aunque las modas vayan y vuelvan,
la gente siempre regresa al folk, esa
música que rescata lo simple, volviéndolo
complejo sólo por el hecho de nombrar
las cosas de manera honesta, sin maquillajes.
Folclore cultivado en Chile por próceres
de la independencia sonora como Víctor
Jaray Violeta Parra,nuevas sensaciones
como Gepe o barbones bien intencionados
como Devendra Banhart.Incluso en una versión
más eléctrica, los rockeros
de Taller Dejao.Todos tocando tu fibra
sensible cansada de tanto MTV. Porque
para conmover sólo hace falta una
guitarra y seguir el ritmo con los pies.
GEPE
Siendo
justos, Gepe está compuesto por
Daniel, Sebastián y Pablo, amigos
integrantes del colectivo Jacobino.Pero
en realidad las canciones son de Daniel
(24), músico autodidacta, estudiante
de diseño, baterista de Taller
Dejaoy parte de la banda de Javiera Mena.
En
"Gepinto,su disco debut, hay
un montón de cosas que se juntan,
cosas que a primera vista parecen incongruentes.
Por ahí se notan influencias de
Sonic Youthy Yo la Tengoen las experimentaciones
con ondas y ruidos. Por otro lado se cuela
un charango altiplánico, y en la
guitarra de palo está la crudeza
acústica de Victor Jara. Y no hay
ningún problema con eso, porque
para los Jacobinos eso del respeto por
las categorías no corre: por algo
ven Mekano en la tele y arriendan películas
de Passolini.
Y
quizá por eso la música
de Gepe es tan cautivante: suena como
algo familiar y perturbador. Gepe canta
de la muerte de sus hijos, de cuerpos
que hablan, y de morirse de pena por algo.
Porque para Daniel, las letras son una
manera de salirse de lo cotidiano, poner
en perspectiva lo que se ha vivido y aprender
de ello. Una suerte de diario de vida,
pero en palabras importantes y con un
sonido muy dulce.
Daniel
partió tocando batería imaginaria
en la escalera de su casa en primero básico.
Luego de doblar grabaciones kitsh del
Festival de Viña ochentero y pasar
su etapa metalera, en cuarto medio armó
Taller Dejao con su amigo Javier.
Para
Daniel la música es una forma de
ir a lo medular de las cosas y no evadirlas.
Ir como un niño con una batería
enana, sin clases ni pentagramas. Por
eso cuando se le ocurre una letra en la
calle, a veces llega a la casa a componer
poniendo un dedo en cualquier lugar del
puente de la guitarra.
Cuando
Gepe canta a capella, no sabes si ponerte
a llorar de la emoción o preocuparte
porque vaya a desafinar. Escuchando su
disco debut, "Gepinto, una
agradable tensión dulce mantiene
en ascuas al oyente. El que de seguro
terminará poniendo repeat en el
reproductor.
TALLER DEJAO
Cuando
Taller Dejaotocó en el último
festival Pulso -que reúne a las
bandas emergentes del indie rock nacional-
el teatro Novedades pareció llenarse
de repente. Arriba del escenario, Daniel
(batería) y Javier (bajo) dieron
inicio a una explosión de peña
rockera que tomó a todo el mundo
por sorpresa. Una que puso a los chicos
ultra lolos a cabecear como en un recital
setentero de Los Jaivas.
Mezclando
el folclore nacional que nos llega por
osmosis con rock de vieja escuela, Taller
Dejao suena como una canción de
Violeta Parratocada por fanáticos
de Black Sabbath. Melodiosos, sus temas
son como un jam rockera salida de alguna
zona huasa.
Compañeros
de colegio y vecinos de San Miguel, Daniel
y Javier son atípicos por donde
se les mire. Un bajista que toca con la
potencia de una banda de hard rock, definido
por su compañero de banda como
una buena persona por naturaleza, y un
baterista demoledor que tiene una voz
armoniosa como pocas, que se define a
sí mismo como alguien que ha visto
la decadencia. Plop.
El
año pasado sacaron su disco debut
El brillo que tiene es lo humano
que le quedapor Miranada Discos,después
que Katafú de Familea Mirandalos
viera tocar, y quedara alucinado con su
potencia. Actualmente el dúo se
encuentra en pausa por el lanzamiento
de Gepinto. Una lástima
para quienes se perdieron de verlos en
vivo.
DEVENDRA BANHART
Devendratiene
la misma edad que Gepe, pero harto más
pelo. Como un Tío Cosa hippie,
Devendra es la encarnación gringa
de la buena onda silvestre. Una de voz
ultra melodiosa que canta sobre comer
peras en verano y salir a pasear por la
playa. Ideal para escuchar en una hamaca,
Devendra hace pop de reserva ecológica
sin máquinas que arruinen el sonido
reciclado.
Devendra
es una trotamundos que ha vivido por buena
parte de E.E.U.U y Venezuela, por eso
canta frases en español como la
gente buena sólo goza/ nunca hay
pena/ pa' qué sufrir. Devendra
es un hippie buena onda que estudió
arte en San Francisco. Uno al que le gusta
que vayan niños y mujeres embarazadas
a sus recitales y que diseña sus
propias carátulas. Un compositor
considerado como una promesa en desarrollo.
Escucha
su tercer disco Rejoicing in the
hands (2004), y a ver si no te dan
ganas de caminar a pata pelada.
VIOLETA PARRA
Si
una buena canción es capaz de detener
el tiempo,
Violeta Parracongelaría los punteros
de todos los relojes del mundo hasta destrozarlos.
Porque Violeta canta desde el rincón
más puro de su alma, sus notas
suenan como salidas desde las vísceras
de nuestra historia.
Si
a la Violeta casi nadie la escucha, es
simplemente porque vivimos en un país
sin memoria. Porque Violeta maneja la
melancolía ancestral, mejor que
cualquier grupo brit. Ella canta y toca
en chileno, con esa melancolía
de los días abochornados del sur,
cuando la abuelita dice "va a temblar"
mientras uno espera que llueva o que salga
el sol de una buena vez.
Ahí surgen sus canciones, precarias
como la hoja de parra azotada por el viento.
Violeta
cambió el folclor, desnudándolo
para hacerlo de nuevo. Ya sea cueca o
tonada, creó arte a partir de la
simpleza, inventando nuevos acordes y
afinaciones, jugando con las palabras
-"Mazúrquica Modérnica"es
un gran ejemplo de ello -, grabando a
los cantores en el campo y parándose
ante el público de París
o Chillán de la misma forma: vestida
con sus canciones.
¿Realmente
alguien puede escuchar "Run Run se
fue pal norte"o Qué
pena siente el alma sin sentir el
corazón diseccionado?
Con
Violeta, el tiempo no existe más.
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