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Desde
los primeros años de los noventa, los hermanos
Reinoso, dos pequeños seres oriundos de
la ciudad de Los Andes, Quinta Región de
Chile, comenzaron a hacer sus primeros intentos
por formar una banda de rock.
Carlos (19/06/73) era un rotundo fan de
David Bowie y trataba, por la difícil vía
de los instrumentos prestados, de aprender
a tocar la guitarra. Jaime (21/03/74) comenzaba
su aprendizaje en la batería al son de sus
escuchas prehistóricas de heavy metal, con
Black Sabbath como grupo de cabecera.
Así, acompañados de diferentes colaboradores,
la dupla dio vida a un sinnúmero de proyectos
musicales en plan tóxico: Push, Horrorshow
y Fije, dando forma al catálogo de grabaciones
caseras Horrible Registros. A mediados de
los noventa la dupla deja sus proyectos
para momentos de esporádico esparcimiento
familiar.
Carlos emigra a Santiago donde cursa estudios
de Bellas Artes y Comunicación Audiovisual.
Jaime se decide por Auditoría y se traslada
hasta Valparaíso. Alejado de su hermanito
menor, Carlos desarrolló un proyecto solista
de baja fidelidad con la ayuda de un par
de instrumentos que ya eran de su propiedad,
y un magnetófono "vintage" que le había
obsequiado un tío. Bautiza su labor en solitario
como Cerebro, claramente influenciado por
paladines del porta-estudio como Lou Barlow
(Sebadoh, Sentridoh, The Folk Implotion)
y Robert Pollard (Guided by Voices).
En 1998, Cerebro se atreve a mostrar sus
grabaciones en el programa Super 45 de Radio
Universidad de Chile, consiguiendo un primer
impacto ante un trabajo calificado como
personal y primitivo. Impulsado por este
primer paso, y ya en contacto con Rodolfo
"El Erudito" García, Cerebro retoma la idea
de hacer una banda. Para ello, a partir
del año 2000, se une a García, un apasionado
de las texturas pastorales de la guitarra
(fanático de Mick Turner de Dirty Three
y del aislacionismo de Labradford), lo que
en un principio se acomodó muy bien al estilo
destartalado y agresivo de Reinoso (en ese
momento más en sintonía con el rock disonante
de U.S. Maple y toda la saga del sello Skin
Graft).
Desde Septiembre del 2000 los guitarristas
comenzaron a hacer una serie de interminables
jams eléctricas a las que más tarde se uniría
Walter Roblero (guitarra, integrante de
Congelador) y un poco después el hermano
Jaime (en batería), bautizando al cuarteto
como MOSTRO.
Tras un receso, la banda se reestructura,
quedando nuevamente los hermanos Reinoso
como dúo, los que más tarde demostraron
ser el verdadero núcleo del proyecto. El
caos compositivo de la primera etapa de
la banda se redujo a un esquema de creación
mucho más ordenado y matemático. A esas
alturas, los hermanos Reinoso estaban tan
afíatados en su concepción fraternal de
la música que lograron desarrollar un estilo
muy personal, marcado por la omnipresente
y contundente batería de Jaime y por la
guitarra y teclados de Carlos.
Así el grupo da carácter a su sonido incorporando
elementos del rock, el jazz instintivo y
la música electrónica. El 2002 se presenta
muy auspicioso para los hermanos Reinoso.
Un antiguo compañero de colegio de Carlos,
Rodrigo Madrid, se interesa en producir
lo que sería el primer disco de Mostro.
En mayo de ese año se trasladan hasta los
estudios Montealegre en el Cerro Alegre
de Valparaíso, un lugar muy acogedor propiedad
de Carlos Canales -guitarrista del ensamble
experimental Uñas Negras- para registrar
su ópera prima: "HR=01". El resultado fue
un trabajo de rock con tripas y espíritu
innovador en cortes bautizados de manera
tan estrafalaria como "Rellenando perritos
con gente vacía", "Proposiciones audibles
al uso terapéutico de la psicoacústica"
o "Apreciación del Morse intestinal". Con
este flamante disco, Mostro se integra al
sello Quemasucabeza, quienes orgullosamente
colaborarán, en lo sucesivo, con lo que
respecta a la carrera del grupo.
En ese contexto, en agosto de 2005 comparten
créditos con bandas como Congelador, Gepe,
Fredi Michel, Javiera Mena, entre otros,
en el disco "Panorama Neutral", recopilatorio
de música independiente chilena que Quemasucabeza
edita con 12 apuestas musicales de nuestro
país.
Con todo lo anterior, Mostro se nos presenta
como una de las bandas interesantes de la
actual escena underground chilena por su
potencial de creación y por la honestidad
de su música. Al verlos en vivo o al escuchar
su disco es posible advertir que no sólo
estamos ante un grupo de rock con estilo;
también estamos frente a un par de tipos
que han crecido entendiéndose mutuamente
a partir de la música, logrando como resultado
la creación de un lenguaje personal que
proviene desde muy adentro.
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